Dieta paleo para celiacos

 

A poco que hayas leído sobre la paleodieta te habrás dado cuenta: La dieta paleo prohíbe el consumo de cereales… Los cereales contienen gluten… Los celiacos son intolerantes al gluten… ¿Necesitas más pistas?

 

Si, la paleodieta es una de las mejores armas con las que cuentan los celiacos para su guerra contra el gluten. Y eso es un gran alivio, porque se estima que el 1% de la población mundial es celiaca, además de todos aquellas personas que lo son pero todavía no lo saben. Estamos hablando de millones de personas que encuentran en la dieta paleolítica un salvavidas prehistórico. Los síntomas más comunes incluyen el hinchazón, estreñimiento, anemia y perdida de peso.

 

Dieta Paleo Sin Gluten

 

Si tú tienes intolerancia al gluten, es muy probable que sepas que juegas en desventaja al resto del mundo. Y no me refiero que que no puedas comer cosas tan básicas como una deliciosa rodaja de pan con aceite y sal. Me refiero a que los ingredientes que se usan en la fabricación de los productos Sin Gluten no tienen, en la mayoría de ocasiones, un valor nutricional alto. Con la excusa de que son “sin gluten”, tienen permiso para jugar con el sabor y usar productos de peor calidad. Y es que, estos productos especiales suelen contener azúcares procesados, maíz genéticamente procesado y mil conservantes. Por eso, aunque teóricamente una dieta celiaca debería ser muy sana para nuestro cuerpo, la verdad es que dista mucho de ser un régimen equilibrado y saludable.

 

Frente a este problema, la paleodieta ha supuesto una solución perfecta para millones de celiacos en todo el mundo. ¿Para qué gastarse más dinero en productos Sin Gluten cuando podemos comer sano sin ponernos en la boca una sola proteína de gluten? Márcate esto a fuego: la dieta paleolítica es un régimen que evita por completo cualquier alimento que contenga gluten, además de ayudarte a conseguir una salud intestinal de hierro. A través de este libro te habrás dado cuenta de que las pruebas son irrefutables: los estudios científicos demuestran que la mejor opción es siempre consumir alimentos naturales y evitar todo aquello que esté creado por un laboratorio.

 

Para que quede todavía más claro, repasemos algunas de las ventajas y beneficios, que hemos visto en los capítulos anteriores, de una dieta paleolítica y su efecto sobre nuestro organismo:

 

  • Prohíbe el consumo de alimentos con gluten.
  • Promueve el consumo de alimentos naturales y no procesados, libres de hormonas y antibióticos.
  • Elimina cualquier tipo de azúcar refinado de la dieta.
  • Se centra en alimentos que cuidan la salud intestinal y protegen nuestro estómago de agentes externos.
  • Prohíbe el consumo de lácteos y aceites tóxicos que provocan inflamación crónica y pesadez.

Queda comprobado, entonces, que el régimen paleolítico es un estilo de vida perfecto para aquellos que sufren problemas digestivos, son celiacos o padecen enfermedades autoinmunes.

 

Un doctor paleolítico (con taparrabos blanco)

 

Lo repito varias veces en cada uno de mis libros y aquí tengo que volver a repetirtelo (lo sé, soy muy pesada). Antes de iniciar cualquier dieta o régimen, consulta a tu médico.

 

Si sufres celiaquía, es muy probable que tu médico ya te haya marcado las pautas de tu nueva alimentación y te haya dado algunas indicaciones de dónde dirigirte si tienes dudas o de asociaciones estatales que pueden ayudarte. Si tu médico te ha inidicado una dieta Sin Gluten, ¡Ni se te ocurra seguir una dieta paleolítica sin su permiso! Bueno, ni la paleo ni ninguna otra. Cada cuerpo es único y tu médico o nutricionista te conoce y sabe lo que puedes o no puedes hacer. Quizás tengas alguna alergia, alguna intolerancia o alguna enfermedad que pueda afectar a tu salud gravemente si aplicas una nueva dieta que no te haya marcado tu médico.

 

Vé a alguna asociación de celiaquía o a tu médico y coméntales tu idea de comenzar la dieta Paleo. Muy probablemente te darán el visto bueno ya que la eficacia de un estilo de vida paleolítico ha sido demostrada por muchos estudios científicos (que te he mostrado en el capítulo de este libro “Estudios Científicos que comprueban (y desmienten) la dieta paleo”). Tanto si te dan luz verde como si no, haz todas las preguntas que tengas y asegúrate de tener toda la información que necesites para decidir con conocimiento de causa.

 

Aquí tienes que ser un poco pilla y reconocer si el médico sabe de lo que habla o no. Puedes encontrarte con médicos que conozcan la dieta y estén a favor o en contra y médicos que no sepan de la dieta y que, igualmente, estén a favor o en contra. Debes ignorar los consejos de cualquier persona que no haya leído sobre la dieta, incluso si se trata de tu médico. Tanto si están a favor como si están en contra, debes asegurarte que saben en que consiste la dieta y que conocen sus pros y contras. En otras palabras, asegúrate que tu médico sabe de lo que habla y no que simplemente está diciéndote si o no al túntún.

Recuerda que este libro (ni ningún otro libro, app, blog o lo que sea) puede, ni debe remplazar la opinión y el consejo de un profesional.

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